Alejandro Valverde demostró su instinto innato para las clásicas y venció al esprint en la decana de las clásicas, la Lieja-Bastogne-Lieja, superando con claridad a Davide Rebellin y a Frank Schleck. El corredor español hizo una carrera perfecta y no gastó sus fuerzas inutilmente, su equipo le llevó arropado en todo momento y en los últimos 8 kilómetros de la carrera, su angel de la guarda en el equipo, Joaquín Rodríguez le llevó a la cabeza en el momento justo para ganar. Ahí Valverde demostró que su potente esprint final le hará ganar muchas carreras. Este triunfo le supone al corredor español su segundo triunfo en esta prestigiosa clásica -2006 y 2008- y un segundo puesto en 2007.
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