La noticia del posible dopaje de Lance Armstrong, siete veces
campeón del Tour de Francia, ha sorprendido a los
aficionados al ciclismo de todo el mundo y más por el hecho de
ser acusado por el periódico organizador de la legendaria
carrera francesa, L´Equipe.Tal ha sido la magnitud de la noticia
que no se habla de otra cosa en el mundo txirrindulari.
Preguntas hay muchas: ¿Por qué para dar la noticia se ha
esperado que pase un mes después de disputado el Tour?
¿Acaso para preservar el indudable negocio que supone la
organización y comercialización de la prestigiosa carrera
francesa? El metodo para descubrir el consumo de EPO se conoce desde
2001, ¿por qué han tardado seis años para analizar
la orina de Armstrong? ¿En qué cabeza cabe que un
laboratorio de prestigio mundial revele a un periódico -antes
que
a nadie- resultados sobre un posible dopaje? ¿Quién
demuestra que las tomas de orina sean en realidad del corredor
estadounidense? Para más inri las muestras de orina
congeladas estaban desprecintadas. Además este Laboratorio
antidopaje de Chatenay - Malabry ha tenido varios patinazos
monumentales, por ejemplo el de una atleta rusa, la
mediofondista Olga Yegoreva y el del ciclista
español Joan Llaneras que fueron absueltos de
un positivo por consumo de EPO, en el año 2001.
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