Un Tour diferente es el que hemos visto en la 97ª edición de la ronda gala. Que Contador, vencedor del Tour, ocupe el puesto 35 en la crono plana de 52 kilómetros es raro, lo mismo se puede decir de Schleck que ocupó el puesto 44 o de Samuel Sánchez que entró en el puesto 40. Pero lo más insólito fue ver que Schleck puso en apuros a Contador, metiéndole el miedo en el cuerpo con la posibilidad de perder el Tour. Otra cosa llamativa fue el famoso 'fair play', las caídas, los pavés y las esperas a corredores.
Beny Arregocés Blanco :: 26 de junio de 2010
Con lo sucedido en este Tour algunos dicen que se ha ganado más popularidad, audiencia y nuevos seguidores.
Falló Lance Armstrong por culpa de las dichosas caídas, pero en cambio el tejano conquistó el cariño de los franceses
por su gran espíritu de lucha y sacrificio que le llevó a seguir hasta el final, todo esto despúes de haber ganado siete Tours y de estar compitiendo con 39 años. La gran polémica de este Tour ha girado sobre si el pelotón debe esperar a los ciclistas que han tenido una avería -como la salida de la cadena- o algún percance, ¿qué pasa en otros deportes? ¿Ha habido verdadera competitividad o ha sido más un baile de salón?
El hecho de estar implicados los dos primeros de la general fue algo que sedujo a los aficionados de varios países, unos íban a favor y otros en contra. Lo mismo pasó con las caídas, como la que sufrió Samuel Sánchez en la etapa Pau > Col del Tourmalet, donde Contador ralentizó la marcha del pelotón para esperar la incorporación del ciclista asturiano.
Contador es hoy por hoy el mejor rutero del pelotón al haber ganado tres Tours, un Giro y una Vuelta, pero en este Tour se le ha visto algo flojo de forma, cosa que el mismo corredor reconoció en declaraciones suyas, donde afirmaba que no acababa de encontrar su estado ideal de forma. Ojalá sólo sea un estado de ánimo y recupere en plenitud su estado de forma.
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