La llegada del UCI ProTour ha desatado en determinadas personas un rechazo
sistemático bastante curioso. Afirman que con el UCI
ProTour no ha cambiado nada, que
los equipos continentales profesionales destacan más que los
ProTour, que no hay
ascensos y descensos y continúan su retahíla
con una infinidad de supuestos males, criticando
duramente a los promotores de esta idea. Vamos a analizar
estas afirmaciones que realmente descubren un inmenso miedo al
cambio. Sin embargo, la vida, el deporte y el ciclismo
evolucionan.
Benyi Arregocés Carrere :: 24 de mayo de 2005
¿Equipo continental profesional mejor que equipo UCI
ProTour?
Uno de los argumentos más curiosos que se esgrimen contra el UCI
ProTour es la destacada actuación de los equipos
continentales profesionales en las carreras de este
circuito, que lleva a afirmar que son mejores que algunos ProTour. Sin
embargo, es completamente lógico que los continentales
profesionales brillen en el ProTour.
Los equipos
de la máxima categoría del ciclismo deben afrontar
durante el año varias competiciones a la vez.
El calendario
UCI ProTour coincide con muchas carreras del calendario europeo y
americano, por ejemplo. Incluso, a veces, como ha sucedido ahora con el
Giro y la Volta, se
disputan al mismo tiempo dos competiciones de la máxima
categoría.
Esto exige a los equipos ProTour una planificación
global de la
temporada y deben pensar en cumplir en los múltiples
frentes que se les abren: las carreras de la máxima
categoría, las locales ante la propia
afición, las de los países donde el patrocinador tenga
intereses, etc.
En cambio, el calendario de los equipos continentales profesionales es mucho
más reducido. Ellos acceden a las carreras de su
continente y a las que sean invitados en el UCI ProTour, con lo que
acumulan menos días de competición y
viajan menos. Estos conjuntos, cuyo poderío económico es
inferior a los 20 ProTour, se encuentran bastante más
descansados y pueden centrarse en lograr la mejor
actuación posible en aquellas carreras en que la
repercusión publicitaria sea mayor y por ende el beneficio para
sus patrocinadores. Estas pruebas son las del
calendario ProTour. Por ejemplo, a un equipo como Ceramica
Panaria-Navigare le rinde más destacar en el Giro de
Italia -ha conseguido dos etapas por medio de Brett
Lancaster y Luca
Mazzanti- que en cualquier carrera local italiana, por lo que es
lógico que se haya preparado con mimo para el Giro, que
esté motivadísimo y haya presentado el
mejor equipo posible. Además, así el equipo continental
profesional gana crédito para posteriores invitaciones
a otras pruebas ProTour en las que continuar con el mismo
ciclo. Pero si ponemos a Ceramica Panaria-Navigare a competir con el
mismo calendario que un equipo ProTour su papel sería
muchísimo más discreto.
Ascensos
También se escuchan críticas acerca de que para
los equipos continentales profesionales no existe la
posibilidad de ascenso a la categoría ProTour, como
sucede, por ejemplo, en el la liga de fútbol profesional. Sin
embargo, esto de antemano no es ni bueno ni malo. En
la NBA, la liga profesional de baloncesto de Estados Unidos, tampoco
hay. Allí el sistema consiste en franquicias que se asientan en
diversas ciudades y la intención es ofrecer un deporte
espectacular con los mejores baloncestistas de todo el mundo para
generar ingresos. Si en una ciudad no funciona el negocio, trasladan
la franquicia a otra urbe, pero ni por asomo existe la
posibilidad de que un equipo de otra competición o universitario
pueda ascender a la NBA. Lo que sí ha sucedido es que se han
añadido otras franquicias en otras ciudades, incrementando el
número de equipos.
La elección de qué equipos eran ProTour seguramente habrá
molestado a aquellos que no lo son, pero una vez hecha esta
criba lo importante es que estos conjuntos tengan a los
mejores ciclistas y que den espectáculo. Por supuesto,
como en la NBA y en todas las ligas de deporte profesional, hay equipos
mejores y peores, eso es inamovible. Un beneficio de este sistema es
que los equipos ProTour ganan en estabilidad. Saben
que
durante un periodo de tiempo van a competir en las carreras ProTour y
van a poder ofrecer mayor rentabilidad al patrocinador,
algo muy importante en estos tiempos en que la imagen del ciclismo
profesional en la sociedad no es todo lo buena que debiera.
¿No ha cambiado nada con el UCI ProTour?
Esta afirmación es recurrente. "Con el ProTour todo es
igual", dicen. Los hechos rebaten esta afirmación
fácilmente. Gracias a la obligación de los 20 ProTour de
participar en todas las competiciones de su circuito, todos
los grandes eventos del inicio de temporada se han visto beneficiados
por una participación de ciclistas de más calidad.
Sólo hay que repasar el cuadro
de victorias de 2005 o las listas
de participantes. Incluso en la Volta a Catalunya, que se ha visto
ensombrecida por la coincidencia con el Giro de Italia y por una indigna
retransimisión televisiva de TVE -en diferido y
sólo los últimos kilómetros de las etapas-,
ha mejorado notablemente la participación respecto al año
anterior (Corredores
inscritos en 2004 - Corredores
inscritos en 2005). Y eso que coincidía con el Giro.
De la conjunción de carreras con mejores ciclistas
y unos equipos continentales profesionales que lo dan todo por
destacar ha surgido un ciclismo más
espectacular, con más tensión y emoción.
Los organizadores del Giro de Italia dicen que es el más
emocionante de los últimos 20 años y los que lo seguimos
podemos dar fe de ello. Lo que es utópico pretender, aunque lo
afirmen algunos críticos, es que las estrellas del ciclismo
disputen a tope todas las pruebas en que compiten. Sólo ha
habido un Eddy Merckx, desafortunadamente. En el ciclismo
moderno, los corredores tienen objetivos delimitados, picos de
forma, carreras a las que acuden para probarse o para hacer
kilómetros y eso no va a cambiar por mucho UCI
ProTour que se instaure.
El miedo al cambio en el ciclismo
Detrás de tanta crítica infundada, se
esconde el sempiterno miedo al cambio, que surge
siempre tras cualquier intento de renovación o invención
y se constata en la historia de la humanidad. El ciclismo no
nació como es en 2005, sino que ha habido una evolución
constante y un ciclista que en 1898 se paraba a tomar un
café con galletas en la cima de un puerto no tiene nada que ver
con el txirrindulari con pinganillo de hoy en
día. El deporte se ha profesionalizado y de lo
que se trata es de ofrecer el mejor espectáculo posible para
atraer a la gente, a la televisión y a los patrocinadores.
Esta nuevo proyecto, como todos los que empiezan, seguro que es
mejorable en muchos aspectos -por ejemplo, que no coincidan nunca las
competiciones sino que sean sucesivas-, pero no se merece el
papel de excusa perfecta que le quieren atribuir. Es
demasiado fácil el recurso de echarle la culpa de todo al UCI
ProTour y muchas veces injusto. En principio, promover un
cambio en que los mejores equipos participen en pruebas con gran
tradición y prestigio beneficia al ciclismo profesional. Con
un ciclismo profesional fuerte y espectacular, el ciclismo de base y de
categorías inferiores se incentivaría de igual
forma que en Estados Unidos la cantera del baloncesto es
inagotable a pesar de la NBA: se juega en los institutos, en
las universidades y en diversas ligas menores en todo el país.
¿Qué
opinas del UCI ProTour?
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