Otra vez pensando
en si hará mucho calor o frío; si “fulanito” me
“meterá mano” o no; si “cogeré un
melocotón” o no; si estoy lo suficientemente en forma o
no; si iré regulando todo el camino o forzaré la
máquina; en definitiva si marcharé bien o no. Y es que,
puntual a su cita, este sábado día 18 de junio
se celebra otra edición más de la Quebrantahuesos
en Sabiñánigo (Huesca). Esta prueba está
adquiriendo tal importancia que yo creo que condiciona en gran
medida la temporada de la mayoría de los cicloturistas, de tal
manera que llega incluso a angustiar a algunos, ya
que parece que es el tribunal que acredita si “andas” o no.
Creo que nos estamos obsesionando demasiado con el
cronómetro. No quiero decir que el espíritu competitivo y
de superación sea malo, pero me parece que hay que ser
siempre consecuentes con nosotros mismos y volver siempre a
casa con la sensación de haberlo “pasado bien”
independientemente de cómo hayas andado en la prueba. Qué
más da hacer 6, 7, 9 ó 11 horas. Lo importante
es hacer lo que te gusta.
Javier Fernández :: 14 de junio de 2005
El sábado anterior participé en la “Clásica
Cicloturista Jon Unzaga” en Llodio (Álava) y
tenía la sensación de que para muchos era el test
definitivo para la “Quebranta”. “¿Qué, vas a ir a
Sabiñánigo?”. Ésta fue la frase que más
oí durante toda la prueba.
Por cierto, en esta clásica pude ver a Martín
Fíz, campeón del mundo de maratón, que va
a participar en la QH con motivo del reto que fijó
con el que hiciera podium en el Tour Fernando Escartín,
y que consiste en que éste último bajaría de las
tres horas en un maratón y el primero haría
menos de 6h.45’ en la clásica cicloturista.
A Martín Fíz se le vé de lejos que “tiene
motor” de muchos centímetros cúbicos pero, y
según dice él mismo, no anda muy fino sobre la bici,
sobre todo en el llano y en las bajadas. El de Biescas,
Escartín, ya hizo la maratón y bajó de las 3
horas. No sé yo quién batirá a quién.
Volviendo a la Quebrantahuesos, la prueba en sí es lo mismo que
todos los años: 205 Km.; Somport, Marie Blanc, Portalet
(con los del cencerro) y Hoz de Jaca; y luego, el plato de
espaguetis.
Lo que tampoco cambia nunca de la Quebrantahuesos es el prólogo
y epílogo.
Si te desplazas el viernes con más corredores en el coche hasta
Sabiñánigo, imagínate la conversación. Por
supuesto, monotema. Por supuesto, dejando claro que si el
sábado no andas bien es porque no has podido entrenar o porque
has tenido un problemilla de salud. Por supuesto dejando claro
que no te va a importar el tiempo que hagas, que tú de
eso pasas. Por supuesto hablando de otros ciclistas, que si
ese no anda nada, que si ese es un fantasma, que si a
saber que toma, que a mí me han dicho que esos tal y cual, etc.
En el viaje de vuelta, por supuesto monotema. Dejando claro que no
has hecho mejor tiempo porque has levantado el pie. Que
podías haber andado más pero has preferido
regular. Que si se te ha salido la cadena justo en el Marie
Blanc. Que has llegado entero, casi sin sudar. Que llevabas un 28 pero
casi no lo has metido. Que has parado mogollón en los
avituallamientos. Que al principio ibas con “la cabeza” pero al empezar
a subir Somport has levantado el pie y has preferido subir a tu ritmo.
Que si bajabas como un avión, etc…
En fin, lo de todos los años, pero aún así, todos
disfrutamos mucho en esas situaciones. Al final es lo que nos
gusta.
Esperemos que este año nadie tenga ningún percance serio,
sobre todo en las bajadas, y todo el mundo consiga sus objetivos.
A veces me pongo a pensar por qué nos gusta sufrir de
esta manera y la verdad que nunca he llegado a ninguna
conclusión concreta. Será cosa de este deporte.
Artículos relacionados:
Quebrantahuesos, desde el otro lado (25/06/2004)
Quebrantahuesos
2004, merece la pena (7/06/2004)
Envía la noticia por correo electrónico
Imprime la noticia
|