:: Por
Alfredo Castro ::
Pasaron 14 meses, tres viajes a Europa, 50 horas de discusiones y otras
más de análisis para que la medalla de bronce de
la prueba puntos de los Juegos Olímpicos de Atenas regresara al pecho de donde nunca tuvo por qué ser arrebatada.
La colombiana María Luisa Calle obtuvo la
presea en desarrollo de la prueba puntos de los Juegos Olímpicos
de Atenas 2004. En el control de doping María marcó
positivo y ahí empezó Troya a sufrir.
No existió poder de Dios para que entendieran la inocencia de la
colombiana.
:: 29 de octubre de 2005 ::
Ella había ingerido una pastilla de neosaldina para una
terrible jaqueca que le producía estar en esa gran
final. El control marcó positivo y Maria Luisa se asesora del
abogado Andrés Charría, especialista en temas deportivos.
El resultado del positivo indicaba que el producto que tomo la
colombiana marcaba ectaminol, un componente de la
pastilla llamada neosaldina que había tomado María.
María era despojada de la medalla la cual tenía rumbo
norteamericano: la presea se la entregaban a Erin Miravella que
había ocupado el cuarto lugar en la prueba y por esta
razón se hacía al tercer lugar.
Estudiado inicialmente por la UCI el caso de María Luisa, según
la rectora del ciclismo en el mundo, la colombiana está
limpia y así lo dio a conocer a la
Federacion Colombiana de Ciclismo, pero todo no para allí. El
abogado Charría insistió con grandes argumentos ante el
Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en la inocencia de la ciclista,
llevando a tener que reconocer inicialmente el Tribunal que existió
un error en el procedimento del análisis, concluyendo
que el doping no se produjo en el cuerpo de María
Luisa, si no en el tubo de ensayo: los reactivos conjugados
con la orina dieron el tal hectaminol que es producto prohibido.
En una decisión sin precendentes en la historia del
Olimpismo, el Comite Olímpico Internacional (COI)
determina regresar la medalla a la colombiana y
así zanjar esta historia.
La colombiana, cuando Radio Caracol le entregó la noticia, se
soltó en lagrimas: "No lo puedo creer, se hizo
Justicia", le escuché entre sollozos.
Qué gran tranquilidad la que el Comite Olímpico Internacional le ha
entregado a Colombia, con esto queda demostrado que aquí
no todo es malo y que algo bueno tenemos.
La cara mala de la moneda le queda ahora a la
norteamericana Miravella, que ya ha manifestado que no tiene
ningun motivo para retener la medalla, que la regresara, claro
que habla y con mucha razon: "¿qué les diré ahora
a los estudiantes de las escuelas en mi país donde he dictado
charlas y me homenajearon por ser medallista olimpica?
El día que llegue esa medalla a Colombia que entienda la
recibiremos con desfile en todas la ciudades Colombianas y con gran
jolgorio, no es para menos.
Envía la noticia por correo electrónico 
Imprime la noticia
|