La etapa de hoy, con final en Valkenburg,
ha mostrado la crudeza del Tour de Francia. Hay
que ir siempre concentrado, desde la salida hasta la
llegada y estar en cabeza durante toda la etapa. Esa era la receta de
los grandes campeones: Merckx, Hinault, Lemond,
Armstrong, etc.. Eso implica naturalmente un mayor
desgaste físico, pero elimina en gran parte el riesgo de las
caídas. Hoy se han retirado Alejandro Valverde, del Caisse
d'Epargne-Illes Balears y Fred Rodriguez y Erik Dekker, del Davitamon
Lotto. Valverde se cayó cuando íba
en el centro del pelotón principal con dos
compañeros de equipo. ¿Falta de
concentración o mala suerte?
Beny Arregocés Blanco :: 4
de julio de 2006
Lo cierto es que Valverde era
candidato a ganar etapas, debido a su potente esprint
final en grupos reducidos y sin esprinters. Tendrá
que intentarlo en el próximo Tour. En cuanto a Fred
Rodríguez, deja huérfano a su jefe de filas el
velocista Robbie McEwen, ya que al ser Rodríguez otro
esprinter de calidad le hacía a McEwen el trabajo sucio y lo
llevaba a rueda hasta casi la meta. Otras caídas
tuvieron como protagonistas a Pietro Caucchioli,
Matteo Tossato, Christophe
Horner, José Ángel Gómez
Marchante, Rubén Lobato
y Patxi Vila. Todos llegaron a meta con
magulladuras y siguen en carrera.
Las caídas son ese peligro latente que siempre les
acompaña, del corredor depende si baila o no
con él. Recuerdo a Miguel Indurain, quien por cierto no se cayó nunca en el Tour, cuando al
empezar a bajar el Tourmalet se le salió el pie del
calapié, todo esto a 80 kilómetros por hora, con una niebla que no se
veía a dos metros, pues sin inmutarse, tranquilamente y sin
dejar de bajar, él mismo se puso el calapié.
El Tour seguirá siendo estos
días la felicidad de los esprinters
hasta el sábado ocho de julio en que se
disputa la contrarreloj plana con final
en Rennes, donde veremos cuál de los presuntos favoritos
no va a ganar el Tour. Hasta entonces lo que hay que
hacer es nadar y guardar la ropa, evitando las vallas en meta, las
rotondas y las caídas. El Tour de verdad
comienza con la crono de 52 kilómetros:
Saint-Grégoire-Rennes.
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