Iban Mayo, jefe de filas del Euskaltel
Euskadi, es un corredor
carismático y muy apreciado por sus seguidores pero que sigue
sin
responder
cuando más se espera de él. Muchos
esperaban que fuera capaz de ganar el Tour de Francia -no ha podido en
2004, 2005 y 2006- o que brillara en la
Vuelta
a España 2006,
máxime teniendo en cuenta que venía de ganar la
Vuelta a
Burgos, la Subida a Urkiola y haber hecho un buen papel en la
Clásica de San Sebastián. Pero nada de nada, en
cuanto se
empina la carretera empieza a andar como el cangrejo, siempre para
atrás. Hoy en la Vuelta a España, en una
etapa que le iba
ni que pintada para él, con seis puertos y
final en el alto
de
la Cobertoria, entró en el puesto treinta y
perdió 9'49"
con el ganador de la etapa, el kazajo Alexandre
Vinokourov.
Beny Arregocés Blanco :: 3 de
septiembre de 2006
Mayo ha ganado el Dauphiné
Libéré,
la Vuelta a
Asturias, Vuelta al País Vasco, Subida al Naranco, Vuelta a
Burgos, Subida a Urkiola, etapas en el Dauphiné
Libéré, en el Tour, y la
afición siempre
espera algo más. Por eso, se ha convertido en un corredor
sobrevalorado, ¿no será que se le exige
más de lo que puede dar? En las grandes vueltas fracasa, en
cambio en las vueltas
pequeñas sí rinde y gana, como este
año: una etapa
en el Dauphiné Liberé,
vence en la Vuelta
a Burgos y en la Subida a Urkiola.
Euskaltel
Euskadi cuenta con tres corredores estelares: Iban
Mayo,
Haimar
Zubeldia y Samuel
Sánchez.
Los dos últimos han cumplido este año 2006, pero
el bueno
de Mayo, como la afición le exige de acuerdo a su gran clase
y al
contrato que tiene -es el que más gana en el equipo, no ha
ofrecido un rendimiento como el que se esperaba. Su
retiro del Tour de Francia fue bochornoso
y el papelón que
está haciendo en la Vuelta a España 2006, sin
apenas figuras y quedándose en las etapas de
montaña, es muy llamativo.
La afición ya sabe, sin que
nadie se lo diga, de las grandes aptitudes deportivas de
Iban Mayo y por eso siempre le pide victorias.
A Mayo hay que apoyarle y exigirle lo que realmente pueda dar, que
hasta ahora han sido las vueltas de 5 o 7
días. Se le han dado muy bien y
ése es su papel. Pedirle que gane un Tour o
una Vuelta o
un Giro, es mucho tomate para él y está condenado
al fracaso. No es un bluff, es un buen corredor
pero no tiene la clase de Miguel Indurain o Abraham Olano.
Otra cosa es que sea muy hábil a la hora de negociar su
contrato, sea el que más cobre del equipo y
por eso se convierta en
un
ciclista sobrevalorado, pero eso no es culpa de Iban Mayo, sino de
quien
se lo firma.
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