Aquí el que no corre vuela y la
Asociación de Equipos del ProTour se
ha pasado un
montón de pueblos al expulsar al Discovery Channel
y exigir
la disolución de la sociedad Active
Bay de Manolo Saiz y
Pablo Antón, alegando que el equipo
estadounidense ha fichado a Ivan Basso y que Active Bay tiene a
Saiz y ambos están implicados en la
Operación Puerto. Todo ello, basándose
en el respeto del Código Ético,
que
dice que no se puede fichar a nadie que esté implicado en un
caso de dopaje sanguíneo. El tema radica en que algunos
equipos están alineados claramente a favor de las tres
grandes vueltas y a éstas les
interesa que haya 18 equipos
en el ProTour y no veinte como hasta ahora. El
Discovery
Channel alega en su defensa que tanto la Federación Italiana
de Ciclismo como el Comité Olímpico Italiano han
exculpado al corredor y para ellos eso es suficiente para poder
contratar a Basso.
Lo que la Asociación de Equipos olvida es que el
Código Ético está
denunciado en España en la Audiencia
Nacional y en
la Unión Europea por los corredores
implicados en la Operación Puerto, y lo
más seguro es su derogación por los jueces,
al igual que ocurrió en el fútbol profesional con
la sentencia Bosman y el derecho de retención.
No se puede castigar a nadie por meras sospechas, sin pruebas y sin
haber sido juzgado por un juez y eso es lo que están
haciendo la Asociación de Equipos del ProTour, las tres
grandes vueltas y la UCI. Por eso, se merecen que los 58 implicados les
exijan una indemnización millonaria en euros para que
aprendan a respetar, porque la honorabilidad de las personas es sagrada
y está por encima de cualquier interés
económico. Ninguna entidad está autorizada a
efectuar juicios paralelos, eso es competencia de la justicia.
Ningún acuerdo entre particulares puede ir en contra de las
leyes.
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