La Unión Ciclista Internacional (UCI) ha dado un paso
revolucionario en el mundo del ciclismo profesional.
Después de eternas discusiones acerca de recortar las etapas
para lograr un ciclismo "más humano", el organismo que
preside Pat McQuaid ha dado una vuelta de
tuerca: a partir de 2007 los txirrindularis podrán competir
con bicicletas eléctricas,
algo que será totalmente opcional, pero que
facilitará las etapas a todos los ciclistas. La UCI
sólo ha impuesto una limitación: el motor sólo
se podrá activar en las etapas llanas,
y nunca subiendo un puerto, para
así preservar el espectáculo de la
montaña. Del mismo modo, en los
últimos tres kilómetros de las
etapas deberá estar desactivado,
para que los esprinters se disputen la etapa sin ninguna ayuda
adicional.
:: 28 de diciembre de 2006 ::
La UCI muestra así su empeño constante en innovar
el ciclismo profesional. Después de la
creación del UCI ProTour y de
su lucha contra la lacra del dopaje,
ahora revoluciona el deporte de la bicicleta y lo acerca en cierta
medida al motociclismo aunque mantiene
vigentes todas las características del ciclismo. El motor
eléctrico sólo será una pequeña
ayuda para aliviar la dureza de un deporte que
seguirá siendo duro, porque los corredores sólo
podrán contar con que su aliado motorizado les lleve hasta
los 25 kilómetros por hora. Como las medias
de las carreras de ciclismo superan los 40 kilómetros por
hora, los 15 kilómetros por hora restantes
los tendrán que poner los ciclistas de su
esfuerzo.
En definitiva, un paso revolucionario, que cambiará
la forma de entender el ciclismo y que quizá
ayude a luchar contra el dopaje.
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