El equipo vasco cumple 14 años en la
élite del pelotón ciclista. Ese es
su mayor logro, el hecho de canalizar las ilusiones de la
afición vasca, una de las más entendidas en el
mundillo ciclista. De siempre, la afición tiene fama de
ponderada y es famosa porque no sólo aplaude a los suyos
sino también a los rivales. El equipo ha estado
acompañado en todo momento,pero los resultados no acaban de
llegar y eso produce cierto desánimo, y claro
vienen las comparaciones, no es lo mismo la pareja Indurain-Olano que
la pareja Mayo-Zubeldia.
Beny Arregocés Blanco :: 26
de enero de 2007 ::
El equipo, según lo lleva Igor González de
Galdeano con la bendición de Miguel Madariaga, puede aspirar
a victorias parciales y no a la general final de las tres grandes.
Ahí estuvo uno de los grandes fallos del Euskaltel Euskadi,
que a cambio de un 2003 brillante en el Tour de Francia,
con un quinto puesto de Zubeldia y un sexto puesto y una etapa de Mayo,
tuvo tres años de sequía: 2004,
2005 y 2006 con actuaciones mediocres, salvo el noveno
puesto de Zubeldia el año pasado.
Un equipo de cantera tiene sus más y sus menos, y en la
plantilla del Euskaltel Euskadi no hay un ganador de grandes vueltas.
Como dice el dicho popular "no hay más cera que la que
arde". La ventaja del equipo vasco reside precisamente en eso, al
ser casi todos de la tierra la
afición los apoya siempre. Por eso, no
conviene generar falsas expectativas de podios o sobrevalorar
los triunfos conseguidos en carreras de cinco días. Es muy
importante que el corredor se sienta arropado por la afición
pero no agobiado, sólo así existen
garantías de que cada txirrindulari rinda a tope, por su
equipo y su gente. Un ejemplo de esto es Roberto
Laiseka, obtenía
triunfos que a priori parecían
imposibles: Luz Ardiden, Abantos, Arcalis y Cerler...
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