El txirrindulari vasco Iban Mayo da positivo por EPO,
según informa L'Equipe, en el
contraanálisis de la muestra B. La muestra se
analizó en el ya famoso, por sus errores y
desaciertos -como los casos de FLoyd
Landis, Joan Llaneras y Massimo Strazzer y, además,
filtró un falso positivo de Rasmussen-,
laboratorio de Chatenay Malabry. El caso Mayo
es una cajita de sorpresas, con cosas curiosas como el hecho de que dos
laboratorios homologados por el AMA (Agencia Mundial Antidopaje), el
de Gante en Bélgica dijera que las pruebas no eran
concluyentes y el de Australia que no había rastros de EPO. La
Federación Española a la vista de los resultados,
declaró negativo al corredor y archivó el caso.
La UCI interviene y manda a efectuar por segunda vez el
contraanálisis y lo envía al laboratorio de
Chatenay-Malabry. Craso error, dicho laboratorio francés no
va contra sus intereses y el resultado de la muestra B de Mayo, por
supuesto, vuelve a dar positivo.
19 de diciembre de 2007
Mayo, de acuerdo con el reglamento, está
suspendido de empleo y sueldo por su equipo el Saunier Duval.
Al corredor le queda la salida de acudir al TAS Tribunal de Arbitraje
Deportivo si la Federación Española le abre
expediente sancionador y si no lo hace, entonces la UCI
será la que reclame al TAS. Vaya lio, tres
laboratorios homologados, dos positivos por EPO y dos negativos sin EPO.
Se ve a las claras que algo anda muy mal en el tema del dopaje y esto
perjudica al ciclismo, a su credibilidad, pero sobre todo a los
corredores. Basta ya de tanta hipocresía.
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