Hace unas semanas
cuando volvía a casa por el Campo Volantín (Bilbao), tuve
una discusión con un conductor. Yo venía circulando por
el lado derecho del carril; casi por la cuneta. Era una hora en la que
no había mucho tráfico en sentido hacia el ayuntamiento,
pero el conductor del coche , a pesar de que yo creo que no le
molestaba, comenzó a tocar el claxon y a hacerme indicaciones de
que tenía que ir por el bidegorri (carril bici de color rojo)
que va paralelo a la calzada.
Javier Fernández :: 30 de noviembre de 2004
Yo no le hice mucho caso y seguí circulando como lo estaba
haciendo hasta ese momento, pero él siguió dando
bocinazos, gritándome desde su ventanilla e “invitándome”
a que me metiera en el carril bici. Al final pasó lo de siempre.
Un intercambio de gestos y palabras y punto. Dicha persona
siguió conduciendo pensando que yo circulaba mal, y yo
seguí pedaleando pensando que él estaba equivocado.
La verdad que no creo que se pueda generalizar el tratamiento que los
conductores dan a los ciclistas en este sentido, pero sí me
parece que hay un poco de confusión en lo relativo al uso de los
bidegorris. Según mi opinión, no son un carril seguro
para la gente que monta en bici, sobre todo en aquellos tramos que
están dentro de una gran ciudad.
Oigo a menudo que se ha inaugurado un nuevo tramo de bidegorri para uso
de las bicicletas. Esta noticia se suele transmitir como un avance y
una mejora en la posibilidad de ocio de los ciudadanos, sobre todo de
los que montamos en bici.
Si bien estas iniciativas son positivas, y hoy en
día todavía escasas, existen ciertos aspectos de estos
“caminos rojos para bicicletas” que me gustaría comentar.
En primer lugar creo que estos carriles están bien enfocados en
cuanto a su uso por parte de ciudadanos que quieran darse un paseo
en bicicleta, facilitándoles una solución alternativa a
mezclarse con el tráfico de una carretera, o bien
conduciéndonos por una zona inaccesible por carretera. La idea
es positiva en cuanto a que intenta potenciar el
transporte urbano en bicicleta, fomentando dejar en casa el
tan problemático coche.
Como he dicho, creo que existe un problema en relación con el
uso que mucha gente espera que los ciclistas hagamos de estos
bidegorris. A mi entender es muy diferente el uso que le puede dar
aquella persona que monta en bici de manera esporádica, dando un
paseo, que el que le podemos dar la gente que practicamos el deporte
del ciclismo. No se trata de considerar peor o mejor a unos que a
otros, sino que simplemente están haciendo cosas diferentes.
Peligros de los bidegorris
La gente que “hace bici” de manera continua, por lo menos la
mayoría de los que yo conozco, rara vez utiliza, salvo en zonas
determinadas (p.ej. el de la zona de la playa de Muskiz), estos
bidegorris y mucho menos los urbanos... En primer lugar porque no
existe un carril bici que te permita hacer un recorrido de muchos
kilómetros. En segundo lugar porque tienen, según mi
opinión, muchos peligros. Por ejemplo, hay algunos tramos que
tienen un piso muy resbaladizo y en cuanto hay algo de humedad en el
suelo o ha llovido se convierten en un “cristal”, uniendo a esto la
pintura de sus pasos de cebra, de sus flechas en el suelo y de
demás dibujos... Por otro lado tienes circulación en
sentido contrario que te pasa a sólo unos centímetros, y
de verdad, que si chocas a 25-30 Km /h, las bicis también hacen
“pupa”.
Además, los que coinciden con tramos urbanos tienen continuos
cruces con la carretera, no quedando muy claro en muchos de ellos
quién tiene preferencia, la bici o el coche (aunque la verdad
que en caso de accidente el que siempre va a salir peor parado es el
ciclista por mucha preferencia que tuviera). Otro peligro
añadido es la presencia, dentro de lo que teóricamente se
considera un carril para bicicletas, de personas paseando, gente
practicando footing, y sobre todo en los tramos urbanos, gente con
perros, patinadores etc... Por si esto fuera poco, es
frecuente encontrarte al típico coche aparcado en mitad del
carril:”...como sólo va a ser un minutito...”
En otras ciudades, existen carriles bici que sí utilizan de
manera exclusiva los ciclistas y que además están bien
diseñados, contando por ejemplo con una mediana que los separa
de la carretera.
Pienso que éstas pueden ser razones más que suficientes
para considerar que circular en bici por determinados
bidegorris no tiene menos peligro que circular por carretera.
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