Alberto Contador nos cuenta sus impresiones sobre el Angliru, “Me gusta que haya un puerto así en la Vuelta”. Reconoció hoy por primera vez el Angliru y sacó sus primeras conclusiones de cara a La Vuelta a España, aunque quiere esperar para realizar un balance global de lo que pueden suponer las etapas asturianas y su trascendencia para la carrera. “El Angliru me ha parecido durísimo. Cuando empiezas, te crees que ya has pasado lo más duro, pero te das cuenta de que no cuando llegas a la Cueña des Cabres y su 23 por ciento de desnivel. Ese tramo y luego otro ya cerca del final de 21 por ciento es lo peor, éste último porque encima ya llevas mucho castigo en las piernas”. Contador, además, dijo que no subió con el desarrollo adecuado. “Iba muy justo de desarrollo, con un 39x27, así que el puerto se me ha pegado muchísimo. Creo que lo más adecuado será montar un 36x28 o por ahí”. En comparación con el Giro y el famoso Mortirolo, dijo que “éste es más duro, aunque también es cierto que allí tenía buenas piernas, llevé el desarrollo adecuado y subí relativamente bien. Sin embargo, cuando lo vi por primera vez, en coche, también me pareció impresionante”.
17 de julio de 2008
La dureza del puerto se vio acentuada por el recorrido anterior. “Cuando llegamos al Angliru ya llevábamos cuatro puertos en las piernas y en la Vuelta se hará más duro porque llegaremos con 200 kilómetros. También será importante cómo se suba el puerto anterior, el Cordal, porque aunque sólo tiene 5 kilómetros, tiene rampas muy duras y probablemente los que se corten ahí no tengan tiempo de enlazar”. Después de lo que había oído, Contador no se sorprendió al conocer en persona el Angliru. “Me habían dicho ya tantas cosas, entre ellas que no podría subir con el desarrollo que llevaba, que ya no me sorprendió, y más después de haber visto este año lo que había en la Vuelta al País Vasco y en el Giro”.
Su conclusión más importante es que un puerto como éste le gusta para la Vuelta. “Sí, me gusta que esté porque es bueno para el espectáculo y porque el aficionado lo relaciona con eso, con dureza y con espectáculo en cuanto se habla de él. Lo que no creo es que sirva para marcar demasiadas diferencias, porque en realidad hay pocas diferencias de velocidad entre el que va bien y el que no. Lo mejor es su efecto positivo para enganchar al aficionado, porque tampoco es tan complicado de subir: el que no vaya a disputar, con poner el desarrollo que necesite ya lo tiene resuelto”.
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