La 17ª etapa del Giro entre Bruneck y Peio Terme, con un recorrido de 173 kilómetros, resultó ser una etapa de transición, es decir, tranquila para todos los favoritos en el pelotón, porque el viernes y el sábado les espera un plato fuerte, con mucha montaña que subir y bajar. Así que estaban contentos con la fuga de 19 corredores que se produjo en el kilómetro 10, y dieron vía libre a los escapados. El único que tuvo preocupaciones fue Arroyo pensando que Basso y Nibali podían atacarle en los últimos kilómetros. Pero no, todos guardaron fuerzas para el fin de semana. La etapa la ganó el francés Damien Monier (Cofidis) y en la general todo sigue igual.
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