"Consternación", "perplejo", "no sé qué
decir", "no lo comprendemos" son varias de las palabras que
aparecen en el comunicado de prensa de Liberty Seguros-Würth, tras
ser declarado
Isidro
Nozal no apto para competir en el Dauphiné Libéré,
por superar el 50% de tasa de hematocritos. Hace menos de un mes, el
equipo de Manolo Saiz
sentó precedente, al
adoptar una postura mucho más dura con los no aptos que la UCI,
cuya política es que
si el hematocrito baja del 50% en
15 días no es positivo:
despidieron
a Nuno Ribeiro, no apto en el Giro de Italia, antes de que se
comprobara el dopaje. El ciclista portugués,
como
muchos otros txirrindularis,
bajó de esa cifra
en los contraánalisis posteriores. Pero mientras Ribeiro era un
fichaje para la temporada 2005,
Nozal lleva años con
Saiz y "ha renunciado" a seguir en el equipo, antes de que lo despidan.
Benyi Arregocés Carrere :: 6 de junio de 2005
La actitud de Liberty Seguros-Würth parece encaminada
a
inculpar a los corredores de todos los no aptos que les ocurran, aunque ya lleven dos en menos de un mes.
En los dos casos, el equipo ha mostrado perplejidad, extrañeza,
y se ha lavado las manos anunciando que
dispone de numerosos
análisis propios, realizados antes de las carreras, en
los que no se supera la famosa tasa de hematocrito. Más o menos
vienen a querer decir: "nosotros, "nuestro servicio médico", no
tenemos la culpa de nada, en todo caso será culpa de los
ciclistas, que para eso les hacemos análisis a todas horas".
Mientras, los corredores tienen que hacer
equilibrismos,
buscando una
explicación científica imposible
para una alteración tan grande de la tasa de hematocrito, y
repitiendo la cantinela, archisabida, de que
todo deportista
que en un análisis dé positivo -o en este caso
no apto-
es inocente. Si ha dado positivo es por el
filete contaminado, por la manipulación de la toma o porque
la
sustancia se produce de forma endógena e irregular, que
se habrán creido.