La feroz lucha por el poder entre los dirigentes del ciclismo,
empezó en octubre de 2004 con
la
creación del UCI ProTour 2005. Los organizadores del Tour de
Francia, acompañados por los del Giro y la Vuelta, enseguida
pusieron
pegas al ver que se les escapaba el poder y la gallina de los huevos de
oro, la de los derechos televisivos.
El ciclismo necesitaba un
cambio y el anterior presidente de la UCI,
el
holandés Hein Verbruggen, se unió con los actores
principales del tinglado txirrindulari: los corredores y sus equipos.
Por el otro lado estaban los organizadores de las tres grandes: Giro,
Vuelta y Tour.
El último capítulo del
enfrentamiento entre la UCI y el Tour ocurrió
en la presentación del Tour 2006 en París, cuando el
presidente de ASO, propietaria del Tour,
el francés
Patrice Clerc,
criticó el modelo del UCI ProTour por ser un coto cerrado.
A continuación,
el
nuevo presidente de la UCI, el irlandés Pat MacQuaid,
anunció la ruptura
de relaciones con el Tour de Francia.Beny Arregocés Blanco :: 1 de noviembre de 2005
Persiste
en el mundo del ciclismo el miedo al cambio, y
los
intereses
ocultos siembran la discordia con el fin de intentar cumplir con el
dicho de divide y vencerás. Los actores de la guerra son los
organizadores de carreras, los dirigentes del UCI ProTour, los equipos
profesionales y los nuevos en escena, los corredores, quienes
crearon
su asociación y
exigen
su cuota de poder del pastel
económico a repartir, con el lema de que sin ellos no hay
espectáculo.
El UCI ProTour ha cumplido su primer año con un
calendario de 27 pruebas, incluidas las tres grandes vueltas
ciclistas: Giro, Vuelta y Tour. En general ha habido más
virtudes que defectos. Ha sido una experiencia positiva y
ha
elevado el cache de las pruebas ciclistas al garantizar la presencia de
los 20 mejores equipos del mundo. La excepción a esto
es el Tour de Francia, la unica carrera del mundo que siempre cuenta
con la mejor participación posible, por el prestigio que tiene y
por ser el sueño de todos los ciclistas: disputar la prueba
reina del ciclismo mundial.
Otra ventaja del UCI ProTour es la tranquilidad
económica que brinda a los integrantes de los equipos ciclistas:
corredores, masajistas, técnicos y directores deportivos,
quienes tienen
asegurado mediante avales bancarios el cobro íntegro de sus
contratos
firmados. También se ha conseguido aumentar la
audiencia
televisiva de las carreras y la asistencia de periodistas de prensa,
radio, televisión e internet.
Lógicamente algo que empieza tiene un amplio margen de
mejora,
por ejemplo la posibilidad de
permitir que los equipos
atiendan los compromisos con las pruebas de su países, por
ejemplo la
Bicicleta Vasca o la Vuelta a Burgos en España,
liberándoles de la asistencia obligatoria de algunas carreras
del
calendario UCI ProTour. También se pide que la UCI tenga en
cuenta al
resto de equipos que no están en el ProTour y estudie
fórmulas que les
permitan a estas escuadras competir en algunas pruebas. Otra
cosa interesante sería
el ascenso y descenso de pruebas
ciclistas en función de los baremos que la UCI exige a las
carreras. Por otro lado, provoca controversias la
puntuación actual de las pruebas en perjuicio de las grandes
vueltas o el número excesivo de días de competición, que se quiere reducir en un 40% y bajar a las Vueltas de 21 a 17
ó 18 días.
El UCI ProTour 2006 camina con paso seguro en medio de las
broncas e intereses ocultos de los organismos que controlan el ciclismo
mundial.
Los equipos y sus corredores, junto con sus
patrocinadores están contentos con la fórmula y
por tanto llevan las de ganar antes o después.
Porque
sin dinero y corredores no hay espectáculo ciclista. ¿Se
imaginan la disputa de un Tour de Francia sólo con equipos
franceses y afines?