:: Por Javier
Fernández ::
Estamos en febrero y otro año más nos encontramos en ese
momento en el cual caemos en la cuenta de que ya tenemos a la vuelta de
la esquina una
nueva temporada cicloturista. Digo
esto porque cuando acaba la temporada gran parte de los cicloturistas
nos marcamos unos
retos para la siguiente, que en la
mayoría de los casos vienen motivados por desencantos sufridos
en alguna prueba o por entender que algún compañero
nos
ha “dado en el morro”. Es verdad que a todos en algún
momento se nos ha pasado por la cabeza ese pensamiento de:
“verás…, el año que viene me voy a preparar a tope y
voy
a ir con los “gallos”, le voy a pasar a fulanito por encima”.
¿O
no?:: 20 de febrero de 2006 ::
Lo malo es que cuando se hacen estos propósitos nos quedan
muchos
meses por delante para llevar a cabo nuestra revancha y en la
mayoría de los casos
vamos dejando pasar el tiempo
confiados en que todavía no es tarde para empezar a entrenar
fuerte.
Pero claro, te plantas en febrero y te das cuenta de que, entre
Navidades, trabajo y demás compromisos,
otro año
más no has hecho nada fuera de lo normal en lo que a
entrenamiento se refiere y la temporada volverá a ser casi un
calco
de la anterior. Irás casi a las mismas pruebas;
te
“quedarás” en los mismos sitios, te “dejarán”
las mismas personas; etc… Es decir, que sigues siendo el mismo.
Estos pensamientos denotan que esto del cicloturismo cada vez
está tomando un aspecto más
competitivo y
exigente. Aunque por supuesto que hay personas que se lo toman
de manera relajada, creo que la mayoría de las personas que van
a pruebas cicloturistas,
fuerzan la máquina e
intentan andar lo más adelante posible.
Yo creo que en los últimos años se ha dado de manera
clara un
gran cambio en cuanto a que ya todo el mundo
“entrena”. Ya no se empieza a salir a finales de febrero,
prácticamente
no nos bajamos de la bici. Se
planifican los
entrenamientos: series, fondo,
cadencia, potencia, etc…
Nutrición:
antioxidantes, potasio, hidratos, isotónicos,
aminoácidos, … Qué tiempos en los que lo más
sofisticado era un plato de pasta y una pastilla de glucosa. La cosa se
pone complicada para el que quiere ir “
al paso”. Me
estoy refiriendo a la gente que acude a pruebas cicloturistas, claro,
por supuesto que hay mucha gente que no le apetece “pegarse” con nadie
y sólo sale a disfrutar de un paseo en bicicleta.
Médicos y biomecánicos
La figura del
médico deportivo, como la del
masajista, ha pasado ya a ser
algo natural dentro del
cicloturismo. A mí este punto me parece correcto, es
decir, si estamos hablando de hacer 12.000 kilómetros al
año, de llevar el corazón a unos ritmos nada
cómodos para él, de andar en un peso “ideal” que a menudo
nos da un aspecto de enfermo, de entrenar cuando se puede y si hace
falta mal comer… veo
muy lógico que los
cuidados que le demos a nuestro cuerpo vayan
en consonancia
con lo que le exigimos.
Por cierto, me temo que dentro de poco tiempo
llegará a
nuestro campo la figura del biomecánico. Que si la
cala, que si la tija… en fin, como “pros”.
Pues nada, que
aún tenemos algo de tiempo para
mejorar y poder batirnos el cobre en condiciones. Todavía quedan
meses para pruebas como Los Lagos, la
Quebrantahuesos,
la Indurain, la Pedro Delgado y otras. Sin embargo, no debemos dejar de
tener en cuenta que dentro del pelotón hay personas muy
diferentes: unas que pueden dedicar mucho tiempo al entrenamiento,
otras que tienen unas facultades físicas mejor que las nuestras,
otras que se cuidan más, en fin… yo
recomiendo
disfrutar en el más amplio sentido de la palabra.
Siempre hay una grupeta en la que poder ir.