La
atención de todos los
medios de comunicación
generalistas
(televisiones, radios y prensa) ha recaído de nuevo sobre el
ciclismo profesional, después de que ayer saltara la noticia
de que la Guardia Civil había realizado varias
detenciones
en una operación contra el dopaje, en la que se
trata de la primera operación de este tipo que se realiza en
España. La novedad del hecho y la fama de algunos de los
detenidos -Manolo Saiz, Eufemiano Fuentes y José Ignacio
Labarta, sobre todo- ha lanzado la noticia a la primera plana y
de
nuevo lo noticioso es el dopaje en vez del deporte del
ciclismo en sí mismo. Sin embargo, no está de
más recordar la
presunción
de inocencia, un aspecto básico en el
derecho: que estén detenidos
no significa que
sean culpables y esto último, en todo caso,
lo dirá un juez. Como se ha decretado
secreto
de sumario, todo lo que se conocen son puras
especulaciones,
y, de esta forma, la noticia cambió ayer varias veces y
después de hablarse de una presunta denuncia de la
Federación Española de Ciclismo se
pasó a comentar que había sido una presunta
denuncia anónima de un ex ciclista.
Benyi Arregocés Carrere :: 24
de mayo de 2006
La investigación de la Unidad Central Operativa de la
Guardia Civil sigue su curso y la pasada noche los detenidos pasaron la
noche en el calabozo para proceder durante esta mañana a los
interrogatorios por el
presunto delito contra la salud
pública. Ahora tienen entre 48 y 72 horas
para decidir
si los ponen a disposición
judicial o los dejan en libertad.
En caso de que fuera cierto que hayan cometido un delito, a los
detenidos les podrían condenar a
penas de
prisión de 6 meses a 3 años,
más una multa y una inhabilitación, como se
establece en el artículo 359 del Código Penal, la
ley que trata el delito contra la salud pública, motivo de
la detención:
"El que, sin hallarse debidamente autorizado, elabore
sustancias nocivas para la salud o productos químicos que
puedan causar estragos, o los despache o suministre, o comercie con
ellos, será castigado con la pena de prisión de
seis meses a tres años y multa de seis a doce meses, e
inhabilitación especial para profesión o
industria por tiempo de seis meses a dos años."
Sean o no culpables, es grato saber que las autoridades españolas
se
empiezan a preocupar por perseguir el dopaje en el
deporte de elite, como ha ocurrido en otros países como
Francia o Italia. Sin embargo, han comenzado por la
diana
fácil, por el ciclismo profesional, el
deporte más golpeado por los casos de dopaje, pero
precisamente
porque es el único que lo persigue activamente.
Ojalá esto sea un primer paso para una
persecución
global contra el dopaje, que
incluya
también al fútbol profesional,
deporte intocable que, comparado con el ciclismo,
apenas
hace esfuerzos por evitar el dopaje, y que se ha quedado
anclado en los
controles de orina, cuando
las técnicas de dopaje han evolucionado tanto que
este
tipo de controles son ridículos.