Floyd Landis continúa con su batalla en los tribunales por
el presunto positivo de testosterona que le detectaron en el Tour de
Francia 2006 y podría beneficiarse de un lío
legal que parece que va a retrasar la resolución del caso.
Según informó
el
vespertino francés "Le Monde",
el
asunto tiene que ver con la entrada en vigor del Convenio Mundial
contra el Dopaje anunciado para febrero de 2007, pero
todavía no ha sido ratificado por Francia. Este Convenio, el
primero de carácter mundial contra el dopaje, fue adoptado
por la Unesco en octubre de 2005 pero necesitaba para su entrada en
vigor que lo ratificarán 30 países. Luxemburgo ha
sido el
último país, de los treinta necesarios, que lo ha
ratificado y lo ha incluido en su ordenamiento jurídico, por
lo que dicho convenio entrará en vigor en Febrero
de 2007.
El Parlamento francés se opone a dos
puntos del Convenio contra el Dopaje: las sanciones
automáticas y la posibilidad de recurso ante el Tribunal de
Arbitraje del Deporte (TAS).
:: 15 de diciembre de 2006 ::
El Convenio y su aplicación puede resultar
polémica. Establece que sólo
las Federaciones Internacionales tienen
capacidad sancionadora contra
ciclistas extranjeros que hayan dado positivo en competiciones
internacionales, tales como el
Tour de
Francia. Las
autoridades francesas se encontrarían entre dos frentes: por
un lado, un convenio internacional que tendrá pleno vigor en
febrero 2007, y, por otro, la ley nacional que los diputados franceses
no han logrado modificar para incluir el texto de la UNESCO.
Floyd Landis, mientras tanto, sigue con
sus
procedimientos abiertos en Estados Unidos y en Francia
y
se producen retrasos por recursos interpuestos por las partes
litigantes, por ejemplo,
Landis denunció
irregularidades en el laboratorio franćes de Chatenay-Malabry
pero el recurso fue rechazado por la Comisión de Arbitrajes
Estadounidense. En el proceso seguido
en Francia, el
laboratorio reconoció hace meses que incurrió en
un "error dactilográfico" durante el
contraanálisis. La muestra que investigaba no
llevaba el número de identificación
correspondiente a Landis. Esta anomalía fue aireada por un
pirata informático que logró introducirse en el
servidor del laboratorio. Una irregularidad que está siendo
investigada.
Es irónico que sea
más importante el saber quién es el pirata
informático, que el descubrir las chapuzas y equivocaciones
del laboratorio francés.