La afición txirrindulari se encuentra perpleja
ante el tema del dopaje, hay responsables deportivos que
pasan de
ser acusadores a ser acusados y,
claro, la idea generalizada en la afición es que todos los
ciclistas se dopan y, además, que todos los
técnicos proporcionan sustancias dopantes a sus
corredores. Lo que más irrita a los aficionados es
el
cinismo de algunos técnicos,
como el caso de
Bjarne Riis que se
rasgaba las vestiduras ante el presunto dopaje de su pupilo Ivan Basso
y luego Riis confesó haberse dopado de 1993 a 1998. Otro
caso sangrante es el de la Federación Alemana de Ciclismo,
quienes alardeando de pulcritud deportiva impiden la
participación del corredor Jorg Jaksche en los campeonatos
nacionales alemanes. Y el
vicepresidente de dicha
federación, Udo Sprangen, es acusado de practicar de forma
generalizada el dopaje en sus tiempos de director
deportivo.
::
Beny Arregocés Blanco ::
29 de junio de 2007
Esta acusación se basa en las informaciones contenidas en el
programa "Report" de la primera cadena de
televisión ARD, en que un técnico
deportivo del equipo Nüremberg, cuya identidad no fue
revelada, decía que ahí se practicó
masivamente el dopaje por encargo de la dirección deportiva
y pagaban las cajas negras del equipo.
La cosa no para ahí,
en Italia tienen bajo
sospecha a Simoni, Ricco, Di Luca, Mazzoleni, Ruggero y Petacchi,
¡casi nada!
El
alemán Mathias Kessler es apartado de su equipo el Astana.
Total, que la gente sigue preocupada por el uso indiscriminado
del dopaje y esto hace mucho daño al ciclismo.