:: 2 de diciembre de 2007 :: Michael Rasmussen
contó en una entrevista concedida al
periódico holandés De Telegraaf que
estuvo a punto de suicidarse después de ser expulsado del
pasado Tour de Francia, por las mentiras que se dijeron acerca de su
paradero antes de la carrera. Rasmussen, que
fue expulsado de la ronda gala cuando vestía
el maillot amarillo y después
de ganar la decimosexta etapa,
confesó que el día que abandonó
la carrera no paró de llorar y
vivió momentos realmente duros.
Rasmussen seguía diciendo, "en el otro lado de la carretera
estaban pasando los camiones frente a nosotros.
Habría sido fácil girar el manillar y acabar
con esta pesadilla. Después, en mi
habitación, cinco horas después de haber
estado en el podio estaba sólo y pensaba que mi
mundo se había hundido.
Afortunadamente, no tenía una cuerda en la
habitación, sino no estaría
aquí ahora".