El campeonísimo corredor norteamericano trae por la
calle de la amargura a sus competidores al anunciar sus dudas sobre si
disputará este Tour de Francia 2005 o el siguiente. El
resto de líderes no saben a qué atenerse y se dicen
muchas cosas en todos los sentidos. Los que quieren que dispute este
Tour lo hacen pensando que es más cómodo atacarle entre todos
los líderes, el caritativo "todos contra uno",
cosa que en España cuando corría Indurain ni se les
ocurría plantearlo, lo mismo pasó en Francia con Bernard
Hinault. Hay otro grupo de ciclistas que piensa que es malo
que no dispute la ronda francesa, ya que habría tantos gallos en
el corral que se alborotaría el gallinero y se
triplicaría el trabajo al no haber un equipo que controlara la
carrera como en los seis Tour anteriores y muchos estarían
reventados antes de finalizar el Tour. Aparte de que no es lo
mismo perder el Tour contra Armstrong que contra otro rival.
Beny Arregocés Blanco :: 27 de enero de 2005
Uno de los primeros corredores en opinar sobre este asunto ha sido Jan
Ulrrich: "Prefiero que corra Lance el Tour de Francia, ya que en caso
de ganarle la victoria tendría más mérito y valor.
Entre su equipo y el mío, controlaríamos el Tour, lo cual
sería interesante para ambos". No olvidemos que el
corredor alemán ha ganado en 1997 la ronda francesa y ha sido
cinco veces segundo. Junto con Armstrong son los dos únicos
corredores de todo el pelotón que ya saben lo que es vencer en la
ronda gala.
Descartando a Ullrich y a Armstrong hay varios corredores con serias
opciones de optar al triunfo final en el Tour: los italianos
Ivan Basso - realizó un brillante Tour 2004, tercero
en la general y ganó una etapa - y Damiano Cunego
que con 22 años arrasó en el Giro 2004 y se llevó
además cuatro etapas. Otro candidato es el alemán Andréas
Klöden quien acabó segundo en la general en el
Tour 2004, pero su gran problema es que está supeditado a las
ordenes de Jan Ullrich. Sin embargo el año pasado Klöden
fue segundo y Ullrich cuarto, y todo puede pasar. Además no
podemos olvidar al corredor kazajo Alexandre Vinokourov,
integrante del equipo de Ullrich, quien también tiene perfil de
ganador de Tour.
En un escalón inferior se encuentra el ramillete de
buenos ciclistas, pero a quienes el Tour les viene grande,
unos por no contrarrelojear bien, otros por no aguantar la alta
montaña, algunos que no resisten la presión
mediática: la de los medios de comunicación y la de sus
seguidores, y hay también a quienes les afectan las condiciones
climáticas, frío, calor, lluvia y los vientos de costado.
A otros les puede la dureza del recorrido y los altos promedios de
velocidad en cada etapa. Por eso quien termina un Tour es un hombre
feliz, ya que cualquiera no soporta más de tres mil
kilómetros en 21 días de carrera.
Se dice que la madurez ciclista se alcanza a los 26 ó
27 años y su estado le aguanta hasta los 32 ó
34 años. Bjarne Rijs destrozó
a Indurain venciendo en el Tour de 1996 con 32 años. Lance
Armstrong con 33 años ganó su sexto Tour consecutivo y
con 34 años opta al séptimo título.
Entre el ramillete de buenos corredores hay muchos con margen de mejora
y si corrigen su carencia pueden optar en serio a vencer en el Tour.
Suelen estar entre los puestos del cuarto al décimo de la
general final individual de la carrera francesa.